Hay miradas que sin dudas dicen más
que mil palabras. Y que al verlas todas juntas son como espejos del alma. Hay
miradas que cuando miran son hirientes y lastiman. En cambio hay otras tan
serenas que consuelan y acarician. Hay miradas insistentes, misteriosas,
recurrentes y las hay indiferentes, como las de tanta gente. Hay miradas que ocultan verdades que mucho dañan y las hay que en la diaria lucha
fortalecen y acompañan.
Hay miradas que perdidas entre miles
de miradas andan solas por la vida en busca de otras miradas. Y hay miradas que
cautivan por lo bellas y profundas. Hay miradas que por tristes enlutan a quien
las viste. Y hay esas miradas dulces que ennobleces a quien las luce. Hay
miradas que derriten hasta el corazón más duro e iluminan suavemente el
pensamiento más oscuro.