De pronto me miras, te miro y suspiras yo cierro los ojos, tú apartas la vista. Apenas respiro, me hago pequeñita y me pongo a temblar. Y así pasan los días de lunes a viernes, como las golondrinas del poema de Bécquer. De estación a estación, enfrente tú y yo, va y viene el silencio.
Y entonces ocurre despiertan mis labios pronuncian tu nombre tartamudeando, supongo que piensas qué chica más tonta y me quiero morir.